De usuarios a creadores: « WhalesBot » apoya la educación práctica en STEM en Indonesia

13 de mayo de 2026
WhalesBot
whalesbot kit de robótica

Una actividad práctica de robótica en el Pondok Pesantren Tremas

Hay un momento especial en el aprendizaje práctico en el que la tecnología deja de parecer algo lejano.

Esto ocurre cuando un alumno conecta una pieza, ejecuta un programa y observa cómo un robot responde a una idea que él mismo ha creado. En ese momento, la tecnología deja de ser algo sobre lo que los alumnos solo leen o observan desde la distancia. Se convierte en algo que pueden tocar, probar, cuestionar y mejorar mediante sus propias acciones.

Ese momento formó parte de un programa educativo de dos días sobre robótica e inteligencia artificial en el Pondok Pesantren Tremas de Pacitan, Java Oriental (Indonesia). El 30 de abril, el vicepresidente de Indonesia, Gibran Rakabuming, visitó el centro para observar a los alumnos mientras mostraban los resultados de su formación utilizando WhalesBot robots.

El programa reunió a 30 alumnos de bachillerato del internado islámico para impartirles formación práctica en robótica y aprendizaje sobre inteligencia artificial. La formación en robótica fue organizada por ARKAI y Koding Next, mientras que la formación en inteligencia artificial contó con el apoyo de Microsoft Indonesia y NU Care Global. En conjunto, el programa brindó a los alumnos la oportunidad de pasar de limitarse a observar la tecnología a construirla, programarla y explorarla de forma activa.

Uso de WhalesBot serie de módulos de IA, los alumnos exploraron cómo las ideas podían convertirse en acciones reales. Montaron estructuras robóticas, practicaron la programación, probaron diferentes comandos y observaron cómo cada decisión podía dar lugar a un movimiento, una respuesta o la necesidad de un ajuste. En lugar de limitarse a aprender qué es la robótica, experimentaron cómo funciona a través de la experimentación, la retroalimentación y la resolución práctica de problemas.

Aquí es donde la robótica educativa cobra sentido. Una línea de código se convierte en movimiento. Un error se convierte en una oportunidad para depurar el código. Un reto se convierte en una forma de desarrollar el pensamiento computacional, el pensamiento crítico y las habilidades para resolver problemas.

Para los alumnos de la era digital, este tipo de aprendizaje es importante porque la enseñanza de la inteligencia artificial y la robótica no consiste únicamente en introducir nuevas tecnologías en el aula. Se trata de ayudar a los jóvenes a desarrollar la confianza necesaria para comprender la tecnología, trabajar con ella y empezar a crear con ella.

No solo usuarios de la tecnología, sino también creadores

Durante la visita, el vicepresidente Gibran Rakabuming recordó a los alumnos que aprender robótica, inteligencia artificial y programación es fundamental para desarrollar el pensamiento crítico y el pensamiento computacional. En una era digital que cambia rápidamente, estas habilidades ayudan a los alumnos a hacer algo más que simplemente mantenerse al día con la tecnología. Les ayudan a comprenderla, a cuestionarla y a crear con ella.

«Es muy importante afrontar los retos de la futura era digital. Todo el mundo debe aprender esto, y no se debe dejar atrás a los estudiantes», afirmó el vicepresidente.

Un estudiante planteó una preocupación que muchos jóvenes podrían compartir en silencio: si los robots y la inteligencia artificial siguen avanzando, ¿se sustituirán los puestos de trabajo de las personas?

La respuesta del vicepresidente fue clara. La tecnología puede cambiar el futuro del trabajo, pero sigue siendo las personas quienes le dan forma, lo orientan y lo crean.

«¿Quién fabrica los robots? Los humanos, ¿no? La IA genera indicaciones, pero al final siguen siendo los humanos quienes las introducen, ¿verdad? De hecho, esto creará muchos puestos de trabajo nuevos. Así que no hay que tener miedo. Los humanos no serán sustituidos», explicó.

Este diálogo puso de manifiesto por qué es importante la educación en STEM. No se trata de que los alumnos teman al futuro, ni tampoco de limitarse a enseñarles a manejar nuevas herramientas. El objetivo es ayudarles a desarrollar la confianza y las habilidades de razonamiento necesarias para seguir aprendiendo a medida que la tecnología evoluciona.

Cuando los alumnos construyen, programan, prueban y mejoran un robot, no solo ponen en práctica sus habilidades técnicas. Aprenden a pensar en situaciones de incertidumbre, a resolver problemas y a convertir las ideas en soluciones viables.

KH Luqman Harist Dhimyathi, director del Pondok Pesantren Tremas, también expresó su esperanza de que la formación continuara más allá del programa de dos días, y señaló que los alumnos estaban entusiasmados con la experiencia y sentían que habían adquirido conocimientos valiosos a través de la tecnología, las tecnologías de la información, la inteligencia artificial y otras materias relacionadas.

En conjunto, estos momentos apuntan a un cambio sencillo pero importante: los estudiantes de la era digital no deben limitarse a observar cómo la tecnología cambia el mundo. Deben estar preparados para participar en su configuración.

De la sensibilización sobre las STEM a la práctica de las STEM

El caso de la escuela religiosa Tremas no es un caso aislado. Refleja una cuestión más amplia a la que se enfrentan actualmente muchos sistemas educativos en Indonesia y en otros lugares: ¿cómo pueden las competencias digitales pasar de ser objeto de debates políticos a convertirse en experiencias de aprendizaje reales para los alumnos?

En Indonesia, la educación en inteligencia artificial, el aprendizaje de las disciplinas STEM y el desarrollo del talento digital están cobrando cada vez más importancia en el debate nacional sobre la educación. En 2025, Indonesia puso en marcha «STEM Indonesia Cerdas», una iniciativa nacional diseñada para reforzar el aprendizaje de las disciplinas STEM y la IA entre una generación más amplia de estudiantes. Lo que la hace especialmente relevante es su enfoque en entornos de aprendizaje diversos, como los colegios públicos, los colegios privados, las madrasas y los pesantren. El aprendizaje preparado para el futuro no se está tratando como algo reservado únicamente a los centros tecnológicos o a las instituciones de élite. Se está acercando a los estudiantes y a las comunidades que experimentarán la transformación digital de forma directa.

Al mismo tiempo, Indonesia también está trabajando para crear una cantera de talentos en IA más sólida. El programa «AI Talent Factory» del país hace hincapié en la colaboración entre el Gobierno, el mundo académico y la industria, centrándose en casos prácticos reales y soluciones basadas en la IA. Reuters también ha informado de que Indonesia está avanzando en una hoja de ruta nacional sobre IA, aunque sigue enfrentándose a retos como la escasez de talento y una infraestructura digital desigual. En conjunto, estos esfuerzos demuestran que la IA y la educación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) se están convirtiendo en parte de un debate nacional más amplio sobre las competencias del futuro, la inclusión y la preparación digital.

Por eso es tan importante el aprendizaje práctico de las STEM. Las estrategias nacionales y las hojas de ruta digitales pueden marcar el rumbo, pero los alumnos necesitan experiencias de aprendizaje reales que les ayuden a relacionar la tecnología con la acción. Necesitan construir, probar, fracasar, ajustar y volver a intentarlo. A través de la robótica educativa, la inteligencia artificial y la programación pueden dejar de ser meros conceptos para convertirse en una forma de que los alumnos practiquen el pensamiento computacional, el pensamiento crítico y la resolución de problemas de una manera visible y tangible.

Este cambio no solo se está produciendo en Indonesia. En todo el mundo, los sistemas educativos se plantean una pregunta similar: ¿cómo pueden prepararse los alumnos para un futuro marcado por la inteligencia artificial, la robótica y los rápidos avances tecnológicos?

La respuesta no puede limitarse a más dispositivos, más aplicaciones o más información. Los alumnos de la era digital deben ser algo más que meros consumidores de tecnología. Necesitan tener la confianza y la capacidad necesarias para comprender cómo funciona la tecnología, evaluar su impacto y crear con ella.

Ese es el valor más profundo de la educación en robótica. Ofrece a los alumnos un punto de partida. En el aula, un robot se convierte en algo más que una máquina. Se convierte en un puente entre el conocimiento y la acción, la curiosidad y la creación, y entre aprender sobre el futuro y participar en su configuración.

Apoyo a la próxima generación de creadores tecnológicos

Para WhalesBot, este es precisamente el tipo de experiencia de aprendizaje que la robótica educativa debería fomentar.

Un robot en el aula no es valioso solo porque se mueva, responda o realice una tarea. Su valor más profundo reside en lo que ocurre a su alrededor: los alumnos hacen preguntas, ponen a prueba ideas, cometen errores, vuelven a intentarlo y empiezan a ver la tecnología como algo que pueden comprender, moldear y con lo que pueden crear.

Por eso, WhalesBot sigue centrándose en el aprendizaje práctico de las disciplinas STEM. A través de la enseñanza de la robótica, los alumnos pueden avanzar paso a paso desde la exploración básica hasta la creación más avanzada. Pueden experimentar la enseñanza de la programación no como una asignatura independiente, sino como una forma de conectar la lógica, la creatividad y la resolución de problemas del mundo real.

El programa de la escuela religiosa Pondok Pesantren Tremas ha demostrado cómo se puede llevar esto a la práctica. Con las herramientas adecuadas, la orientación necesaria y un entorno de aprendizaje propicio, los alumnos pueden empezar a verse a sí mismos no solo como usuarios de la tecnología, sino como futuros creadores con la confianza necesaria para crear, cuestionar e innovar.

A medida que la inteligencia artificial y la robótica siguen transformando la educación, WhalesBot seguirá colaborando con socios de todo el mundo para llevar experiencias de aprendizaje prácticas a más colegios, comunidades y jóvenes estudiantes.

El futuro de la educación STEM no consiste únicamente en ayudar a los alumnos a mantenerse al día con la tecnología, sino en ayudarles a participar en la creación de lo que vendrá después.